La pregunta no es si usar inteligencia artificial, sino dónde aporta más con menos riesgo. Estos son los tres primeros pasos que recomendamos.
1. Haz inventario de tareas repetitivas
Anota durante una semana las tareas que se repiten: responder emails parecidos, preparar informes, redactar descripciones…
2. Empieza por un piloto pequeño
Elige una sola tarea, mide cuánto tiempo lleva hoy y prueba una herramienta durante un mes.
3. Define reglas de uso
Qué datos se pueden compartir con una IA y cuáles no. Unas reglas sencillas evitan muchos problemas.